5 verdades muy largas sobre el ADSL

[Este texto es otra vez el rollo típico de Pepephone. Necesitas tiempo para leerlo, pero si lo haces, lo haces sólo por afición. No existe nada en él que necesites para tener el ADSL de Pepephone, ni ninguna condición oculta, ni nada de nada. Es sólo una reflexión y, como tal, es completa y no tenemos versión resumida (nunca somos capaces de resumir).]

El ADSL es un señor feo, pero buena persona. No hace falta disfrazarlo de Clooney.

En Pepephone siempre nos gusta hablar de las cosas de forma normal. El ADSL es un producto de banda ancha maravilloso y no hace falta añadirle los cientos de tonterías que se le añaden para venderlo de otra forma e impresionarte. La velocidad real nunca es la que te anuncian, pero es suficientemente buena para prácticamente el 100% de los usos. Además, hace ya mucho tiempo que afortunadamente la velocidad tampoco es el factor clave, aunque siga siendo el más fácil de anunciar comercialmente para quien no tiene imaginación y sigue pensando que las ovejas sólo quieren hierba y nada más. También es un producto de marca blanca en el que, para todos, lo más importante lo pone la misma empresa, que es Telefónica, y los demás le añadimos la etiqueta de la marca y poco más, pero en ese ‘poco más’ está, ni más ni menos, que el servicio, el respeto al cliente y el precio, que es lo que realmente es diferente en cada uno.

Nos gustaría venderte un servicio y no una moto, así que preferimos explicarte antes todo con claridad. Muchos “expertos” nos ridiculizarán y negarán lo que escribimos aquí abajo porque no es un texto técnico, pero, sobre todo, porque puede afectar al ego de unos cuantos. Para eso lo mejor es quitarse el ego como se hace en el mundo del vino: con una cata a ciegas. A quien te niegue lo que ponemos aquí, estaremos encantados de hacerle una “cata a ciegas” de ADSL y que nos diferencie marcas y velocidades de dos ADSL que no conozca cuáles son -incluso nos atreveríamos a hacerlo con un ADSL y una fibra- sólo usando su conexión como la usaría un cliente normal. Y que luego nos diga por cuál de los dos pagaría hasta 30 euros más al mes. A veces recibimos dosis de realidad cuando dejamos que piensen por nosotros, aunque esto tampoco es malo. El museo Reina Sofía de Madrid tuvo durante tres meses un cuadro de Picasso (El violinista) colgado al revés. Todo el mundo lo visitó, lo admiró y opinó sobre lo maravilloso que era, pero sólo por la ‘marca’, porque el dibujo estaba boca abajo. E incluso cuando una persona a los tres meses se dio cuenta y lo advirtió, tampoco lo cambiaron y lo dejaron así hasta que acabó la exposición. ¿Para qué girarlo? En el mundo comercial, la percepción es la realidad y es lo que importa. De eso trata el marketing. Y ese cuadro es de ‘Picasso’. Basta con eso. Y el caso es que no tiene por qué ser peor. El cuadro sigue siendo maravilloso. Lo único que debes saber es que te lo están mostrando al revés. Sólo eso, aunque decirlo suponga también girar algún ego. Y esto no es sólo España. Un Matisse estuvo en el MOMA al revés más de un mes. No pasa nada.

En ADSL nadie tiene la velocidad que se anuncia, salvo el jardinero de Telefónica

En el ADSL (algo que no ocurre ni en fibra ni en cable), la velocidad, que aparece siempre en letras gordas como si fuera lo único que importa, es sólo un máximo teórico que se cumple en condiciones idóneas y que se ve muy afectada por la calidad del cable de cobre de tu teléfono, pero, sobre todo, por la distancia a la que estás de la central de Telefónica a la que estás conectado (pero ojo, no ‘distancia visual’, sino la que recorre el cablecillo por el suelo, que es mayor). Si de verdad tienes la velocidad anunciada es porque vives justo enfrente de la central y algunas tienen jardines enfrente así que, salvo que seas el jardinero de Telefónica… :). A poco más de 3.000m ya es difícil que una conexión (por mucho que sea ADSL tres plus extra express con oxígeno activo) supere los 5Mb, pero, de todas formas, luego hablamos de la verdadera importancia de la velocidad.

Y aquí ocurre algo gracioso. Hace pocos años, el Ministerio decidió que no se podía anunciar un ADSL que no cumpliera el 80% de la velocidad. Y lo legisló… pero claro, como debido a lo anterior no se puede garantizar el 80% de la velocidad anunciada, parece que alguien de la industria se lo hizo ver al ministerio y a mitad de camino hubo que hacer un pequeño matiz: no se puede anunciar una velocidad de la que no se pueda garantizar el 80%… ‘teórico’… Es decir, ni la ley puede hacer que tu ADSL tenga ni de lejos la velocidad que tú crees que puede tener… salvo al jardinero.

Tu ADSL es prácticamente el mismo, te lo dé quien te lo dé

Como ya hemos explicado antes, y suponiendo que tú puedes tener acceso al mejor router y al mejor ordenador en tu casa (que también afectan), la velocidad de tu conexión depende principalmente de la calidad del hilo de cobre telefónico y de la distancia a tu central telefónica. Y además, eso es lo que más problemas da. Y esta infraestructura es la que contratan todas las empresas a Telefonica, que es quien la mantiene, y todas las empresas de ADSL utilizan el mismo par de cobre: ese que tienes en tu casa para darte el servicio. La tecnología ADSL/ADSL2+, etc. es la misma, la dé quien la dé, y el hilo de cobre también. Es muy difícil que una te diga que te puede dar, por ejemplo, un ADSL2+ de más velocidad que otra trabajando sobre lo mismo. Incluida la propia Telefónica. Otra cosa es que, luego, cada una lo conecta a su red para salir a Internet y ahí puede haber una pequeña diferencia, pero eso no condiciona tanto como el propio hilo de cobre. La diferencia perceptible sí puede estar en otras cosas como el servicio, pero no en la velocidad.

Hay mucha tontería con lo de los megas de velocidad

Hace muchos años, quien navegaba, veía cada página ir apareciendo lentamente en la pantalla el ordenador, con los módem esos de “pitiditos” que los mayores recordarán. En ese momento la velocidad era el mayor problema y el mayor reto tecnológico. Su evolución era la clave y las diferencias eran perceptibles. Y te hacían ganar mucho tiempo. Desde que se superaron los 4 Megas (allá por 2005) es prácticamente imposible diferenciar un velocidad de otra si no se usan medidores o herramientas específicas para ello porque sólo navegando, descargando archivos o viendo vídeos, no nos engañemos, no llegan a ser claves. Hoy en día un ordenador o móvil tarda más en pintar la página en la pantalla, con toda la “inteligencia” que lleva, que en descargarla. Y si no fuera el ordenador, sería ya el propio servidor remoto el que no podría aguantar tu capacidad de descarga. Cuando descargas un fichero de un servidor -un programa gratuito, por ejemplo-, la velocidad a la que estás descargando realmente depende del servidor que te lo envía y de dónde está, hace mucho tiempo que no es realmente tu velocidad la que influye.

Ocurre igual que antiguamente… cuando un coche sólo podía ir a 20, 100, 150 Km/h. Todos preguntaban ¿cuánto corre? Porque eso era lo limitante y lo importante. Hoy ya casi nadie pregunta eso de un coche de la calle. Pregunta otra cosas. Da igual que un coche corra a 300Km/h o a 450km/h. Estás pagando por algo que es sólo ‘placebo’. Y eso, aunque sea duro decirlo, pasa con las conexiones de Banda Ancha. Si algún día contratas fibra y pagas más por ella, hazlo por la estabilidad, nunca por la velocidad porque realmente, en el 90% de los casos, vas a pagar todos los meses más por algo que no vas a usar. El problema es que te lo siguen vendiendo anunciando sólo la velocidad. Parece que sigue siendo lo más importante, tener un coche que corre a 1000km/h (“por si algún día necesitas cruzar España en una hora” :).

Nuestro ADSL es ADSL2+ de máxima velocidad, ese que se supone que llega a 20MB, pero ninguno tendréis 20MB. Tendréis la máxima velocidad que llegue a vuestro hogar, que en la mayoría de los casos será menos de la mitad, pero la misma que con otro operador y sin tener que pagar más. Si es suficiente para vuestro uso, estaréis contentos. Si no lo es, basta con dejarlo.

El ADSL da muchos problemas, como casi todo. Especialmente en el momento de la instalación

Esto es así. Activar un ADSL da problemas en bastantes casos y todos lo sabemos. Ves un anuncio con un montón de gente guapa bailando y refrescándose feliz en una casa estupenda y crees todo va a ser así, pero luego no lo es. Hay que pedirle a una empresa que compite contigo que pinche un cablecito a un equipo -que está instalado en su central- a otro equipo que tú le has colocado en esa central. Y eso tarda tiempo. El que lo hace no tiene especial prisa, lo hace porque le obliga la ley a hacerlo. Además, es en ese momento cuando se descubre si tu línea realmente es válida o no para el ADSL o si tiene algún problema e interviene mucha gente. Luego, encima, para los que aún usan teléfono fijo con el ADSL ( 🙂 ) tienes que poner unos filtros en cada boca de tu casa para que la extraña mezcla de voz y datos no haga que todo falle. Y no hablemos del router y de tu ordenador y las dichosas configuraciones. Técnicamente es complejo todo y tiene mucho mérito que funcione. Pero lo importante es que si tienes problemas, no tengas que pagarlos y que si no estás contento, puedas irte.

El verdadero problema no es tener un problema, es no poder resolverlo y que eso te genere otro problema.

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